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Diga que el Santander está interesado
Hora: 12:08 Fuente : Invertia
Alberto Cañabate
Invertia.com
En las empresas como en el fútbol, una de las principales estrategias para conseguir el mejor precio en una transacción es implicar a uno de los grandes. Santander, primera entidad financiera española, acostumbra a sonar como interesado en cualquier banco que esté en venta. Su historial comprador y la etiqueta de banco ganador de la crisis le ha puesto en las quinielas de al menos 25 operaciones en los últimos años.
El último en aparecer en la lista de pretendidos de la entidad que preside Emilio Botín es la filial alemana del sueco SEB, según publica de fuentes anónimas Financial Times Deutschland. El banco escandinavo podría vender su división de banca privada, con un millón de clientes, por una cantidad del entorno de los 500 millones de euros. Para ello, habría contactado con Credit Mutuel, HypoVereinsbank y, claro está, Santander.
Este tipo de informaciones es una constante que se repite en el devenir del mayor banco español. En parte porque Santander se lo ha ganado a pulso por su frenético historial comprador. Desde que se hizo con BCH en 1999 por 10.900 millones de euros, la firma cántabra se ha gastado 35.000 millones en Abbey, A&L, B&B, Banco Real, Banespa, Banco Sao Paulo, Sovereign, Serfin y Rio de la Plata, entre otros.
“Es un banco ganador de la crisis financiera, históricamente comprador, cuenta además con un modelo de negocio diversificado que le permite aguantar mejor el ciclo económico en España”, comenta una directora de análisis de una firma española. “Pero desde el punto de vista estratégico habrá que ver si le interesa o no” llevar a cabo muchas de las operaciones en las que se le encasilla.
La rumorología de 2010 liga a Santander con el mercado de Europa del Este, donde su presencia es residual. Emilio Botín nunca ha dejado ni siquiera entrever que el banco esté interesado interés en dar el salto a este mercado. Además, la filosofía de Santander pasa por estar presente sólo en aquellos mercados con una masa de negocio consistente, como Reino Unido y Brasil, aunque también es cierto que ha mantenido sus puertas abiertas a las oportunidades.
Además de la filial del banco sueco SEB, el runrún dice que Santander está interesado en comprar la participación del 20,85% que General Electric tiene en el banco turco Garanti Bank, valorada en 2.400 millones de euros. La banca de inversión es la primera interesada en que estos rumores retumben con fuerza, ya que así calientan la operación y pueden obtener un mejor precio. JPMorgan está al cargo de la venta de Garanti.
Parex banka, banco de Letonia que no cotiza en bolsa y que fue rescatado tras sufrir pérdidas de 186 millones de euros en 2008, es otro objetivo de Santander, según la televisión de la antigua república soviética. Un poco más al sur de Europa, el banco cántabro estaría interesado en hacerse con el 30% del esloveno Nova Ljubljanska Banka (NLB) que controla el belga KBC. El 50% de esta entidad es propiedad del Gobierno.
El supuesto interés de Santander por seguir creciendo tiene en Brasil uno de sus principales focos de atención. La prensa local aseguraba hace pocas semanas que tras Banco Real vendría Banca Safra, entidad centrada en clientes de alto nivel económico. Los rotativos de esta nación también especulan con otro tipo de movimiento, como una asociación o un acuerdo de operaciones conjuntas.
COMPRADOR EN LA CRISIS
Santander se hizo durante la crisis con A&L, B&B, en Reino Unido, Sovereign, en EE UU, y varias entidades de banca de consumo en Europa. Entonces, ¿por qué Botín se iba a tener que parar ahí? Bajo esta premisa, la entidad patrocinadora de Ferrari surgió como interesado en al menos 15 operaciones en todo el mundo.
En octubre de 2009, el blanco propuesto era el negocio de banca al consumo de Citi en Bélgica, por el que también estaban interesados Société Générale y Crédit Mutuel, que previamente se había hecho con la filial alemana del banco americano. En mayo del mismo ejercicio, Santander había echado el ojo a Banca Fideuram, la división de gestión de activos de Intesa Sanpaolo, valorada en 3.000 millones de euros.
El supuesto apetito de Santander por Europa del Este no es nuevo, ya que en 2008 se le atribuyó un gran interés en adquirir los negocios de esta región del italiano Unicredit. Ese mismo año, el banco cántabro estaba a punto de comprar el polaco Getin y el turco Halkbank. Un poco más al centro del continente, Deutsche Postbank y Dresdner Bank sonaron como presas del gigante español. Incluso Société Génerale y Bank of Ireland iban a ser presas de Santander.
EE UU es otro de los mercados clave del banco que controla Emilio Botín tras adquirir el 100% de Sovereign y donde cuenta además con la financiera Drive. Pero antes del rescate de la entidad de Massachusetts, The Wall Street Journal aseguraba que Santander estaba deseando hacerse con Wachovia, finalmente adquirido por Wells Fargo. Botín también habría echado el cebo a Washington Mutual, propiedad ahora de JPMorgan.
BBVA TAMBIÉN IBA A SER ROJO
El verano de 2006, un año antes de que golpeara la crisis subprime, fue extremadamente cálido en las oficinas de BBVA en la madrileña plaza Azca. La acción de la entidad que preside Francisco González se disparó en agosto ante los incesantes rumores que le ponían en el disparadero de las ofertas. Primero de HSBC o Société Génerale. Despúes, claro, de Santander.
Algunos medios publicaron por aquellas fechas que se avecinaba una rocambolesca operación que cambiaría por completo la fisionomía de BBVA. Santander y Banco Sabadell se aliarían para lanzar una OPA. El primero se quedaría con el negocio internacional –tras vender Banesto- y el segundo con la red de oficinas en España. Todo se quedó al final en aguas de borraja.
Aunque con menor intensidad que en los últimos meses, el mercado se vio saciado de noticias de este tipo en 2006 y 2007. Además de BBVA, Santander iba a comprar por aquellas fechas la filial brasileña de Bank of America (BankBoston), los italianos Capitalia, Intesa Casse del Centro y Sanpaolo IMI, el británico Barclays (nada más y nada menos) y el irlandés Allied Irish Banks, por entonces cotizado en Eurostoxx.
Un año después, la quiebra de Northern Rock –todavía en manos del Gobierno británico- le situó en el disparadero de Santander. A esta entidad se le unieron Banco Popolare di Milano, el alemán Commerzbank y las oficinas del banco polaco BPH.
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