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La licitación pública se hunde Cemento, EP
Cemento, EPA y la contratación muestran un panorama desolador
CementoIgnacio Mulas.– Se van conociendo datos de la evolución de la actividad constructora correspondientes al cierre del ejercicio 2009. A falta aún de los de la Contabilidad Nacional sobre los resultados alcanzados por la producción en construcción durante el cuarto trimestre del año, se han hecho públicos los referidos a la producción de cemento, los de la EPA relacionados con el paro y la ocupación en el sector, y los correspondientes a la evolución de la licitación pública. Todos ellos indican que este sector ha sido el más castigado por la crisis y que 2009 ha sido el peor año de los dos últimos decenios. Apuntan todos ellos a que el comportamiento en los próximos trimestres no será tampoco positivo y que es difícil ver aún el horizonte de la recuperación. En su boletín del pasado diciembre. el Banco de España ya certificaba que "en el caso de la inversión en construcción, los indicadores más recientes referidos al conjunto del sector continuaron reflejando el proceso de intenso ajuste que está en curso, aunque a un ritmo interanual algo más contenido".
El consumo de cemento ha tenido en 2009 una caída de casi el 33%; es decir, ha perdido en el año este sector más de uno de cada tres euros vendidos en 2008, que ya reflejó una caída importante en este segmento. En el bienio 2008-2009 la construcción ha perdido nada menos que 867.600 empleos, con evolución negativa en todos y cada uno de los sucesivos trimestres.
En estos dos años el paro sectorial ha pasado de 294.100 trabajadores en el primer trimestre de 2008 a 614.600 en el cuatro trimestre de 2009, es decir, ha aumentado en 320.500 el número de parados en esta actividad. En el subsector de edificación el panorama sigue, según el Banco de España, en caída libre: la inversión residencial siguió experimentando tasas muy negativas, como consecuencia del descenso del número de viviendas en ejecución.
El indicador más relevante correspondiente a la inversión en obra civil -la licitación pública- ha tenido también en 2009 una evolución netamente negativa, a pesar de que los datos del conjunto pudieran indicar lo contrario, según estimaciones todavía provisionales de la patronal de las grandes constructoras. La licitación pública es un indicador adelantado muy relevante para el sector de la construcción porque no solo muestra el nivel de iniciación de las inversiones en infraestructuras y servicios previstas para cada año por las distintas administraciones públicas, sino que también determina el volumen de actividad de obra pública para próximos ejercicios, en especial para el siguiente a aquel en que se licita.
Asimismo es muy importante para evaluar la cartera de las empresas adjudicatarias o, lo que es lo mismo, la carga de trabajo asegurada para el próximo futuro, lo que es cuestión de suma importancia en los ominosos tiempos actuales.
Aunque el conjunto de la licitación de todas las Administraciones Públicas en 2009 se ha mantenido en cotas similares a las de 2008 -apenas un 0,4% menos- se debe en su totalidad al Fondo de inversión Local puesto en marcha y ejecutado durante el ejercicio. Así, la licitación de la Administración Local pasó de representar el 23,8% del total en 2008 al 37,8% en 2009, con un crecimiento interanual del 58,1%. Los 8.000 millones de este Fondo han representado algo más de la mitad de la licitación de los entes locales.
A partir de ahí, los datos son negativos; la licitación de las CC.AA. cayó un 6,3% y, sobre todo la de la Administración central descendió nada menos que un 28,1%,descenso que no es más elevado porque el Ministerio de Medio Ambiente, por primera vez en la historia reciente, acabó el año con un aumento del +6% en sus cifras de licitación interanuales -aunque la mayor partida de este ministerio, las licitaciones de las Sociedades Estatales de Agua vieron recortada su actividad licitadora en un 31%, pasando de 691 millones a sólo 477.000- y también porque creció un +14,7% la licitación del resto de ministerios con la excepción de de Fomento.
El gran desastre que ha arrastrado al conjunto a cotas negativas ha sido la licitación responsabilidad del Ministerio de Fomento, que licitó en el año nada menos que un -35,1% respecto a lo licitado en 2008, casi 5.200 millones menos. Dicho de otro modo, si en 2008 Fomento licitó hasta el 36,7% del total, en 2009 sólo ha llegado al 23,9%. Ya había advertido el ministro Blanco al inicio de su mandato que las prioridades de su ministerio no pasaban por construir nuevas infraestructuras de transporte en carreteras, sino sólo en ferrocarriles, sobre todo en alta velocidad y, algo, en mercancías.
De las cuatro grandes partidas de este ministerio -Carreteras, AENA, ADIF y la SEITTSA- solo ADIF ha conseguido aumentar su licitación, pasando de 4.680 millones a 5.256 millones con un crecimiento interanual del 12,3%. En el resto, singulares caídas de sus respectivos importes: Puertos ve reducida su licitación en un -38,6%, la SEITTSA en un -57,2% y la caída más espectacular, la Dirección General de Carreteras, cuya licitación se situó en un -81% sobre lo licitado el año anterior, pasando de 3.870 millones a sólo 728 millones, cifra que comparada con las que refleja la evolución histórica de este organismo en los últimos 20 años, puede considerarse prácticamente testimonial.
Por tanto, la licitación de 2009, en cuanto a generar actividad para 2010 y siguientes, casi nada de nada, porque siendo el indicador que adelanta el nivel de actividad para los años siguientes, este año la inversión en obra pública caerá en picado, puesto que el impulso observado en la licitación de la Administración Local ya se ha convertido en actividad y no ha generado nueva para el año que viene, y el resto de las cifras aquí resumidas muestran con meridiana claridad que va a haber poca obra pública nueva para este año.
Las inversiones en infraestructuras van a ser, de nuevo, las que van a pagar el pato del desesperado intento del Gobierno, no ya para reducir el déficit, sino para intentar ayudar a contenerlo. Si a ello se une que la licitación de las Comunidades Autónomas tenderá a decrecer en 2009, ahogadas como están estas administraciones por el vertiginoso descenso de sus ingresos tanto por el batacazo de su principal fuente en los últimos años -el urbanismo y la vivienda- como por el descenso de ingresos fiscales por reducción del consumo y desaparición de muchas empresas, tenemos un previsible escenario de mínimos históricos de actividad para el 2010.
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